La poca rentabilidad
de un territorio: falta de liderazgo
Recientemente
reclamaba o preguntaba por el emprendedurismo en el turismo rural
y naturaleza,
porque es obvio que cualquier negocio, conlleva esta actitud emprendedora.
Hace
apenas un par de días recorriendo parte de una comarca del norte de Cáceres
(Extremadura. España), me quede otra vez sorprendido, no solo de la calidad
paisajística, como reclamo y atractor turístico sino también por la
potencialidad que tenia los diferentes parajes naturales y rurales, para
implementar una buena red de senderos, refugios, albergues y demás
infraestructuras y equipamientos de uso turístico y de esta forma poner en
valor este patrimonio natural, que cada vez esta mas amenazado de olvidarse y
por tanto no solo perder calidad, sino pasar
a una situación de riesgo tanto de incendios, talas no controladas,
urbanizaciones, etc. y obviamente este abandono conduce automáticamente a su infra
valorización, a la vez que a su posible especulación y desaparición.
La
tremenda falta de empleo rural y medio
natural, contradice la necesidad imperante de actividades productivas en esta
naturaleza, cuya acción productiva más inmediata, es precisamente la turística.
Lamentablemente
se sigue en la dinámica conceptual de turismo es igual a alojamientos y
restauración y no veo estrategias de desarrollo que miren al territorio, como
marco real de actuación.
En
este recorrido a pie, me preguntaba cómo es que a nadie se le había ocurrido
algo tan sencillo, como el diseño de senderos, rutas, señalizaciones, paradas (gite
d’etape), miradores, etc. haciendo lo imposible para impedir permitir las
puertas en los caminos de paso, como sucede a menudo y comenzar a ver una
actividad productiva, que puede generar también empleo local.
He
repetido algunas veces, que cuando el visitante o turista no tiene mucho que
hacer, entra en una fase mas apática, se aburre y por tanto su nivel de
satisfacción disminuye, por lo que pierde su actitud de consumidor activo, que
esta íntimamente relacionado con ser turista.
Pero
es muy difícil comprar algo que no existe. Permítanme, poner un ejemplo claro.
La mera existencia de caminos o senderos no conlleva nada mas, salvo para una
minoría conocedora, pero si lo que interesa es la gestión productiva de las
visitas y de los consumidores de estos espacios públicos, es imprescindible
diseñar productos adecuados y convertir esos caminos y senderos en atractivos
turísticos, provocando determinadas experiencias que puedan ser comercializadas
como productos turísticos competitivos.
Lo
que implica diseñar e implementar las facilidades turísticas necesarias,
compatibles con la fragilidad de los ecosistemas, vocación del territorio y
motivaciones y expectativas de la demanda objetivo o target.
El
sector privado, de alojamientos y restauración, esencialmente, le pasa esta
misión a la Administración Publica local y ésta suele responder con la ausencia
de presupuestos, mientras que el resto de la comunidad sigue viendo al turista
como un elemento temporal perturbador de su campo, que no le repercute en su
economía particular.
Como
ven existe un planteamiento equivocado y todavía muy compartimentalizado de
cada uno de los actores implicados, sin darse cuenta cómo funciona el
comportamiento de los consumidores, sus motivaciones y expectativas.
El
territorio es la base del destino turístico, medio tangible e intangible, donde
se desarrolla la actividad turística, que por tanto ha de saberse diseñar y
gestionar sostenible y competitivamente, pero aplicando nuevas reglas de juego,
que conlleven la participación activa de todos los actores implicados, ya sean
privados y públicos y tanto del turismo, como de otros sectores económicos.
Ya
va siendo hora de comenzar a pensar en capacitar líderes locales (green leadership) y dotarles de
instrumentos capaces de cambiar los fallos estructurales del sistema turístico
en las zonas rurales y naturales.
Arturo
Crosby
Editor