martes, 8 de abril de 2014

La poca rentabilidad de un territorio: falta de liderazgo



La poca rentabilidad de un territorio: falta de liderazgo


Recientemente reclamaba o preguntaba por el emprendedurismo en el turismo rural y naturaleza, porque es obvio que cualquier negocio, conlleva esta actitud emprendedora.
Hace apenas un par de días recorriendo parte de una comarca del norte de Cáceres (Extremadura. España), me quede otra vez sorprendido, no solo de la calidad paisajística, como reclamo y atractor turístico sino también por la potencialidad que tenia los diferentes parajes naturales y rurales, para implementar una buena red de senderos, refugios, albergues y demás infraestructuras y equipamientos de uso turístico y de esta forma poner en valor este patrimonio natural, que cada vez esta mas amenazado de olvidarse y por tanto no solo perder calidad, sino pasar  a una situación de riesgo tanto de incendios, talas no controladas, urbanizaciones, etc. y obviamente este abandono conduce automáticamente a su infra valorización, a la vez que a su posible especulación y desaparición.
La tremenda falta de empleo rural y  medio natural, contradice la necesidad imperante de actividades productivas en esta naturaleza, cuya acción productiva más inmediata, es precisamente la turística.
Lamentablemente se sigue en la dinámica conceptual de turismo es igual a alojamientos y restauración y no veo estrategias de desarrollo que miren al territorio, como marco real de actuación.
En este recorrido a pie, me preguntaba cómo es que a nadie se le había ocurrido algo tan sencillo, como el diseño de senderos, rutas, señalizaciones,  paradas (gite d’etape), miradores, etc. haciendo lo imposible para impedir permitir las puertas en los caminos de paso, como sucede a menudo y comenzar a ver una actividad productiva, que puede generar también empleo local.
He repetido algunas veces, que cuando el visitante o turista no tiene mucho que hacer, entra en una fase mas apática, se aburre y por tanto su nivel de satisfacción disminuye, por lo que pierde su actitud de consumidor activo, que esta íntimamente relacionado con ser turista.
Pero es muy difícil comprar algo que no existe. Permítanme, poner un ejemplo claro. La mera existencia de caminos o senderos no conlleva nada mas, salvo para una minoría conocedora, pero si lo que interesa es la gestión productiva de las visitas y de los consumidores de estos espacios públicos, es imprescindible diseñar productos adecuados y convertir esos caminos y senderos en atractivos turísticos, provocando determinadas experiencias que puedan ser comercializadas como productos turísticos competitivos.
Lo que implica diseñar e implementar las facilidades turísticas necesarias, compatibles con la fragilidad de los ecosistemas, vocación del territorio y motivaciones y expectativas de la demanda objetivo o target.
El sector privado, de alojamientos y restauración, esencialmente, le pasa esta misión a la Administración Publica local y ésta suele responder con la ausencia de presupuestos, mientras que el resto de la comunidad sigue viendo al turista como un elemento temporal perturbador de su campo, que no le repercute en su economía particular.
Como ven existe un planteamiento equivocado y todavía muy compartimentalizado de cada uno de los actores implicados, sin darse cuenta cómo funciona el comportamiento de los consumidores, sus motivaciones y expectativas.
El territorio es la base del destino turístico, medio tangible e intangible, donde se desarrolla la actividad turística, que por tanto ha de saberse diseñar y gestionar sostenible y competitivamente, pero aplicando nuevas reglas de juego, que conlleven la participación activa de todos los actores implicados, ya sean privados y públicos y tanto del turismo, como de otros sectores económicos.
Ya va siendo hora de comenzar a pensar en capacitar líderes locales (green leadership) y dotarles de instrumentos capaces de cambiar los fallos estructurales del sistema turístico en las zonas rurales y naturales.

Arturo Crosby

Editor


 

miércoles, 19 de febrero de 2014

Y de repente, Naturaleza y Turismo Rural en España



¡Buenos días! Por aquí, luce un sol esplendido con un cielo azul intenso, típico del invierno, y por tanto con su correspondiente frio, pero las noticias de esta semana, calientan los pensamientos, haciéndonos preguntar qué está pasando de repente en el turismo rural y de naturaleza, en España.
Si uno leyese muchas de las noticias, que también recogemos en nuestra publicación Naturalae, parece que el turismo se está reorientando del tradicional sol y playa al turismo de naturaleza.
Parece incluso que se ha descubierto (Febrero del año 2014) que la naturaleza, es un valor clave en el diseño de producto y promoción del turismo rural, aunque se confunde con el segmento del ecoturismo, pero no es tan grave, ¿verdad?
Ayer estuve en una conferencia de prensa donde se presentaba FIO, la feria internacional de turismo ornitológico, en el parque nacional de Monfragüe, donde no se escatimo en posicionar el territorio español y el de Extremadura, como los sitios de mayor biodiversidad de Europa y mas en el tema de aves, compitiendo en número de especies autóctonas y endémicas, como si fuese a veces una carrera el que ganara quien mas especies raras tenga.
No obstante, me gusto escuchar algunos datos -cualitativos obviamente- donde se hablo del segmento (supersegmento) del ecoturismo, y dentro de este, del turismo ornitológico y haciendo la hipersegmentacion, pues se señala el turismo para ornitólogos aficionados (llamémoslo científico o mas bien coleccionista), pero se dejo claro que este ultimo seria el 10%, del total del segmento, que podría equivaler a un 15 % del turismo de naturaleza, como mercado turístico.
Es curioso o me sorprende todavía que en esos datos se sobrevalore un hipersegmento, sobre el resto del turismo de naturaleza, salvo por su facilidad de avistamiento (a veces) que dependerá de lo que el turista quiera invertir en tiempo y dinero.
Lo cierto es que el turismo de naturaleza tiene un desarrollo de producto y experiencia de un 2 o 3  sobre 10, en una escala de potencialidad, pero mas aun, mi preocupación es la fragilidad o vulnerabilidad del recurso natural. Algo que todavía no se sabe manejar adecuadamente, ya que hablamos de un mercado potencial muy grande y una oferta global poco preparada, al menos como destinos.
También, me ha llamado la atención que esta semana, se hable y hablara bastante sobre la correlación y valor añadido de la naturaleza,  como parte de la oferta turística rural, como se aprecia en el V Congreso de Turismo Rural de Navarra, en el que el ecoturismo y turismo de naturaleza, ocupa el puesto de honor o como según leo hoy, el recién sacado Plan Integral del Turismo Rural 2014, del Gobierno de España, en el que sin duda, el tema de turismo de naturaleza y ecoturismo, se le da un gran protagonismo y se le correlaciona directamente con el turismo rural.
No me atrevo a criticarlo, porque todavía no me ha llegado a mis manos, pero si es cierto afirmar, que este descubrimiento necesario, llega con años o más de una década de retraso.
Aunque admito, que este repentino interés del sector turístico por la naturaleza y las áreas naturales protegidas, me hace pensar que se persigue un cambio en las normativas, para hacerlas mas asequibles a negocios basados en el medio natural, por empresarios que puede no estén tan concienciados del autentico valor del Patrimonio Natural.
Lo cierto es, que este tema de naturaleza y turismo, se está moviendo fuerte y rápido y convendría analizar bien los modelos de gestión, para lograr un desarrollo sostenible y competitivo.

Aguardo su reacción y comentarios.
Un Cordial saludo,

Arturo Crosby
Editor


lunes, 10 de febrero de 2014

Resorts turísticos que apuestan por lo verde



Posiblemente para muchos, considerados mas puritanos o estrictos “eco” y no como algún amigo, que los llama eco-talibanes, no aceptan que los resorts o completos turísticos, tanto de playa como de montaña, puedan ser catalogados como verdes o mas aun, de turismo de naturaleza, entendiendo este atrevimiento como un lavado de imagen (green washing) para llegar mejor al turismo internacional y en concreto de los países emisores con expectativas mas exigentes en cuanto al nivel de calidad turística y ambiental.
Pero lo cierto, es que este pensamiento supone una pérdida de oportunidad muy alta, para conseguir que la oferta turística sea cada vez más sostenible y respetuosa con su entorno natural.
Hace apenas un par de semanas que estuve visitando la estación de esquí francesa de Piau-Engaly, en los Pirineos y después de entrevistarme con su directora Blandine Vernardet, me hizo re-pensar algo que ya tenía en mente, sobre este tema.
Este centro de montaña, tiene claro su apuesta por la naturaleza y está integrando su resort, no solo en su entorno montañés (que ya lo hizo en su fase de diseño hace unas décadas, a nivel arquitectónico y urbanístico), sino también en el territorio, creando sinergias con municipios y empresarios turísticos en pro de un turismo mas sostenible, competitivo y enfocado a la naturaleza.
Esto en cierta medida, es lo que se ha denominado animación turística rural, donde se pone en valor los diferentes recursos de un territorio, en función de una gestión integral o mas bien de la creación de un destino turístico, pero como una unidad funcional y por tanto donde todos sus componentes o actores involucrados, interactúen, generando así una competitividad de todos ellos, en conjunto  y de cada uno de ellos.
Existen ya varias actuaciones ambientales, en algunas estaciones de esquí del Pirineo Frances (NP’Y), donde se promociona este concepto de mejoras ambientales y de enfoque verde, y que incluye desde la plantación y mejora de pastos autóctonos, hasta la implementación de la componente social que engloba a las diferentes comunidades locales. Aunque soy consciente que hace ya años en lagunas zonas de los Alpes ya existían programas de compatibilidad entre las propias pistas de esquí alpino y la gestión del pasto, gracias al uso no intensivo del ganado vacuno, que además de obtener una alimentación de calidad, conseguía una poda uniforme, que favorecía el fácil almacenamiento de las primeras nevadas, lo cual ahorraba una importante inversión en los centros invernales.
No obstante queda mucho por hacer y mas bien este tema es innovador, pero merece la pena recordar que muchos de los resorts o complejos turístico de montaña y del sol y playa o de la costa, islas, etc. no solo deberían ser catalogados como “verdes” sino que pueden serlo, mejorando asi la calidad turístico-ambiental de los mismos y entregando una mejor percepción y satisfacción a sus clientes.
La apuesta ambiental no implica ni la reducción de la confortabilidad y calidad turística, ni el sobre-precio del producto, sino mas bien todo lo contrario.
Un cordial saludo

Arturo Crosby
Editor