Posiblemente para muchos,
considerados mas puritanos o estrictos “eco” y no como algún amigo, que los
llama eco-talibanes, no aceptan que los resorts o completos turísticos, tanto de
playa como de montaña, puedan ser catalogados como verdes o mas aun, de turismo
de naturaleza, entendiendo este atrevimiento como un lavado de imagen (green washing) para llegar mejor al
turismo internacional y en concreto de los países emisores con expectativas mas
exigentes en cuanto al nivel de calidad turística y ambiental.
Pero lo cierto, es que
este pensamiento supone una pérdida de oportunidad muy alta, para conseguir que
la oferta turística sea cada vez más sostenible y respetuosa con su entorno
natural.
Hace apenas un par de
semanas que estuve visitando la estación de esquí francesa de Piau-Engaly, en
los Pirineos y después de entrevistarme con su directora Blandine Vernardet, me
hizo re-pensar algo que ya tenía en mente, sobre este tema.
Este centro de montaña,
tiene claro su apuesta por la naturaleza y está integrando su resort, no solo
en su entorno montañés (que ya lo hizo en su fase de diseño hace unas décadas,
a nivel arquitectónico y urbanístico), sino también en el territorio, creando
sinergias con municipios y empresarios turísticos en pro de un turismo mas
sostenible, competitivo y enfocado a la naturaleza.
Esto en cierta medida, es
lo que se ha denominado animación turística rural, donde se pone en valor los
diferentes recursos de un territorio, en función de una gestión integral o mas
bien de la creación de un destino turístico, pero como una unidad funcional y
por tanto donde todos sus componentes o actores involucrados, interactúen,
generando así una competitividad de todos ellos, en conjunto y de cada uno de ellos.
Existen ya varias
actuaciones ambientales, en algunas estaciones de esquí del Pirineo Frances (NP’Y),
donde se promociona este concepto de mejoras ambientales y de enfoque verde, y que
incluye desde la plantación y mejora de pastos autóctonos, hasta la implementación
de la componente social que engloba a las diferentes comunidades locales.
Aunque soy consciente que hace ya años en lagunas zonas de los Alpes ya existían
programas de compatibilidad entre las propias pistas de esquí alpino y la gestión
del pasto, gracias al uso no intensivo del ganado vacuno, que además de obtener
una alimentación de calidad, conseguía una poda uniforme, que favorecía el fácil
almacenamiento de las primeras nevadas, lo cual ahorraba una importante inversión
en los centros invernales.
No obstante queda mucho
por hacer y mas bien este tema es innovador, pero merece la pena recordar que
muchos de los resorts o complejos turístico de montaña y del sol y playa o de
la costa, islas, etc. no solo deberían ser catalogados como “verdes” sino que
pueden serlo, mejorando asi la calidad turístico-ambiental de los mismos y
entregando una mejor percepción y satisfacción a sus clientes.
La apuesta ambiental no
implica ni la reducción de la confortabilidad y calidad turística, ni el sobre-precio
del producto, sino mas bien todo lo contrario.
Un cordial saludo
Arturo Crosby
Editor
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